Bienvenidos a la Bahía

martes, 5 de marzo de 2013

El Eterno Retorno de Hugo Chávez

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El Presidente venezolano pasó parte de su último tiempo en Cuba fascinado con el libro de Friedrich Nietzsche “Así habló Zaratustra”. Ha recitado pasajes del texto en discursos televisados y se ha referido a él en mensajes difundidos por la red social Twitter. El Mandatario expresó que el libro le vino a la mente cuando estaba recibiendo tratamiento, y pidió un ejemplar. “Lo mandé a buscar y sólo dije: Sólo que ahora apareciste Zaratustra, de nuevo”, dijo el gobernante. “Ahora me asaltaste a fondo sólo que venías de la mano con Fidel Castro”. Incluso citó directamente la obra refiriendo a la proximidad de su muerte: "Me encuentro ante mi montaña más alta y ante mi más larga caminata... Bien... estoy dispuesto" así habló Zaratustra!”.

sábado, 7 de abril de 2012

Los seis mitos que aún encubren el conflicto

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Por Virginia Gamba

Primer mito: Gran Bretaña no negocia bilateralmente con la Argentina porque los deseos de los isleños son supremos.

La cuestión Malvinas está definida en Naciones Unidas como una disputa por la soberanía de tres grupos de islas que forman una sola unidad: las Malvinas, las Georgias y las Sandwich del Sur. Esto fue siempre entendido así por ambas partes y es aún sostenido como tal en la Argentina y en la ONU. Sin embargo, en 1985, unilateralmente, Gran Bretaña dividió el grupo en dos territorios diferentes: las Malvinas, por una parte, y las Georgias y Sandwich del Sur, por la otra. Londres podrá negarse a negociar bilateralmente con la Argentina las Malvinas -indicando la supremacía de la voluntad isleña-, pero no puede aplicar la misma excusa en las Georgias y Sandwich del Sur. Con lo cual, Gran Bretaña no puede escudarse en la voluntad de los isleños para no negociar bilateralmente la soberanía sobre las Georgias y Sandwich del Sur, que es claramente una disputa entre dos países, sin población local de por medio.
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jueves, 5 de abril de 2012

Malvinas en la Cuestión Nacional

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Por Enrique Lacolla

Excelente análisis de Enrique Lacolla que desnuda al progresismo derrotista, que todavía contribuye a disminuir la confianza de los argentinos en sus propias fuerzas, y en el valor de sus héroes.

El año de la guerra de Malvinas se dio en un contexto global muy peculiar. Estados Unidos hacía una década que había salido del pantano de Vietnam y buscaba algún tipo de terapia para superar ese trauma. Bajo la égida de Ronald Reagan, estaba lanzando un ambicioso programa de reajuste económico (que pronto sería denominado neoliberalismo), rearme militar y presión sobre su contrincante global, la Unión Soviética. El medio oriente era, como de costumbre, un polvorín debido a la ocupación israelí de Cisjordania y a la ambición de Tel Aviv, nunca desmentida por los hechos, de crear un Gran Israel que absorbiese esos territorios. La URSS estaba en decadencia: su economía estaba estancada y para colmo había decidido aceptar el desafío armamentista norteamericano y había expandido su arsenal nuclear, aunque su inferioridad en los campos decisivos del combate moderno convencional –la aptitud de generar software y tecnología de avanzada- era conocida por amigos y enemigos. Al mismo tiempo estaba empantanada en su batalla contra los muhaidines en Afganistán, fabricándose su propia guerra de Vietnam a menor escala. La tensión de este esfuerzo no tardaría muchos años en precipitar la implosión soviética y de abrir un nuevo capítulo en la historia contemporánea.
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sábado, 31 de marzo de 2012

Desmantelar la desmalvinización

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Recomendamos la siguiente nota de Federico Bernal aparecida hoy en el excelente suplemento "Malvinas, tiempo de descolonización" que sale todos los sábados en Tiempo Argentino. Va por su sexto fascículo, y continúa. A nuestro entender, representa el trabajo de investigación más serio que se está realizando hoy en día sobre el tema. Recomendado para salir de los lugares comunes y vencer a la autoflagelación derrotista de la desmalvinización.

El 2 de abril de 1982, la República Argentina recuperó las Islas Malvinas luego de 149 años de ilegítima ocupación británica. La Comisión Rattenbach (puntos 286 y 287) opinó al respecto: “Con ese acto, la nación reivindicaba un objetivo histórico y mostraba su determinación de hacer respetar sus derechos sobre un territorio irredento. Además, estas justas aspiraciones habían sido reconocidas sucesivamente por las Naciones Unidas a partir del año 1965 siendo sistemáticamente resistidas por Gran Bretaña. Al cabo de 17 años de infructuosas negociaciones y 149 de reclamaciones, la ocupación militar se daba como un recurso extremo para denunciar y comprometer ante el mundo a una potencia colonialista que se negaba obstinadamente a negociar con seriedad el futuro de las islas, desconociendo los documentos emergentes de la opinión internacional, expresados a través de la Asamblea General de las Naciones Unidas.” La naturaleza justa y legítima del acto de recuperación –tal como afirma el Informe Rattenbach– sería luego ratificado por la justicia argentina en la denominada Causa N° 59 (Archivo de la Cámara Federal) en el juicio a la Junta por las responsabilidades del conflicto bélico. El fallo del 26 de julio de 1988 (fiscal de Cámara Luis Gabriel Moreno Ocampo) declaró: “La Fiscalía, […] acepta expresamente que la conquista de Malvinas fue un acto de legítima defensa; eso aquí no se discute, ni en ningún foro internacional se condenó a la Argentina como agresora, menos la Fiscalía estaría dispuesta a decir esto.


domingo, 18 de marzo de 2012

¿Donde está el Diablo?

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Por Guillermo Levy *

Traemos esta reflexión sobre las recientes dos entrevistas que realizara un periodista español al ex-dictador Rafael Videla. Ayuda a comprender mejor que fue el autodenominado "proceso de reorganización nacional". No se trató de matar gente porque sí. No se trató unicamente de la inhumanidad de sus ejecutores. Fue un plan de amplio consenso social generado desde los círculos de poder oligárquicos, para tirar abajo las chimeneas que levantó Perón, desarticular y endeudar el Estado, y despolitizar la juventud movilizada. Aquel proceso, que continuaron los gobiernos "democráticos" empezó a revertirse el 25 de mayo de 2003, cuando el pueblo torció el rumbo, aunque Videla y todos los conservadores liberales lo lamenten.
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